24-01-2022
Líderes que inspiran:
Francisco Abbott vive día a día la consigna de hacer equipo. Trabaja para que las personas se desarrollen y crezcan profesionalmente. El resultado, un mejor desempeño de la superintendencia de Metalurgia que dirige en Los Pelambres y el reconocimiento de sus pares por una de las competencias del Sello de Liderazgo del Grupo.
Desarrollarse y desarrollar a otros. Ese fue el reconocimiento que recibió Francisco Abbott, actual superintendente de Metalurgia de Los Pelambres, como parte del Sello de Liderazgo. A Francisco se le distinguió por seguir sus ideales y poner en práctica lo que más le gusta: hacer equipo en base al aprendizaje, perfeccionamiento técnico y desarrollo de habilidades blandas.
Francisco comenzó su carrera en minería el año 2007 y llegó a Minera Los Pelambres a fines del 2017. Durante su recorrido laboral siempre tuvo la oportunidad de seguir creciendo. "Desde mis primeros pasos en minería siempre tuve oportunidades de desarrollo. Además de ir tomando nuevos roles, continuamente me apoyaron con estudios de postgrado y cursos de perfeccionamiento. Esto mismo he buscado hacer con mi actual equipo. Hemos apoyado su aprendizaje y crecimiento profesional, lo que como resultado nos permite mejorar el desempeño diario de la superintendencia", indicó.
El trabajo va más allá de él y su equipo. Las actividades que desarrolla la gerencia de Planificación y Desarrollo son transversales a toda la Compañía, y por lo tanto se debe interactuar con áreas y grupos muy diversos. Para "Pancho", como le dicen sus cercanos, es fundamental desarrollar habilidades blandas para tener una buena interacción con otras personas. "A partir de las experiencias que pueda tener cada uno, vamos fomentando habilidades y conductas que nos permitan lograr nuestros objetivos. Nos damos el espacio para conversar, de discutir los problemas desde diferentes puntos de vista, para así buscar oportunidades y superarnos día a día", agregó el ingeniero metalurgista formado en la Universidad de Santiago de Chile.
Si bien reconoce que su quehacer tiene naturalmente un lado más técnico y duro, busca junto a su equipo desarrollar otro tipo de habilidades y funcionar como un sistema, no como entes individuales. Además, se ha generado un espacio donde "tenemos una relación de confianza", explicó.
Lo mismo que hace en faena, Francisco lo extrapola a esos días que no está en Chacay. Es padre de dos hijos, tiene una niña y un niño de 7 y 3 años, respectivamente. Por sus valores e ideales, ellos están en un sistema de educación distinto al convencional donde aprenden haciendo y trabajando con materiales concretos. Adicionalmente los incentiva a participar de actividades extraprogramáticas para que se desarrollen en música, deportes y otros. Para él, hay que hacer para aprender.
"Siempre trato de transmitir las enseñanzas que he tenido, pero a su vez les doy todas las oportunidades para que ellos tomen sus propias decisiones y aprendan de estas. Lo que más me importa es asegurar que su aprendizaje y desarrollo no tenga límites, y que una vez que decidan su camino, apoyarlos con todo", finalizó Francisco Abbott.